Ser Madre… de adolescentes

De repente te das cuenta, te has montado en el coche con tu hija, se acaba de sacar el carné de conducir y vas sentada en el asiento de copiloto, moviendo involuntariamente los pies y mordiéndote la lengua para no gritar. Dos gotas de sudor por la espalda y rezando para que no se interponga ningún agresivo en el camino.
Al día siguiente le dejas las llaves y la lista de la compra. Mientras, te vas a Ikea con tu marido a buscar unas asas para los armarios, en un momento  se te ha pasado la mañana y  miras el móvil: dos llamadas perdidas de tu hijo, sabes que se ha montado en el coche con tu hija. Aún no has comprado las asas, a pesar de haber recorrido prácticamente toda la tienda y llevar el carro lleno de cosas y una lista interminable de paquetes de “hágaloustedmismo” pendiente de recoger en la parte del final de la tienda. Llamas al móvil y nadie contesta, ni uno, ni otro, tampoco en casa… ¿Qué habrá pasado? ¿Habrán tenido un accidente ? ¿Se encuentran conscientes, heridos, solos?…
Cuando llegas a casa el coche está en su sitio, la compra hecha y los adolescentes alegres escuchando música bajo sus cascos , mirando de frente a la pantalla de ordenador uno, tomando el sol en la terraza el otro.

Ha llegado el verano, fín del curso y comienzo de los viajes de interrail: 20 días sin poder ver a tu hija. Ahora existen los móviles, whatsapp y skype, pero a pesar de ellos, o precisamente por ellos, dos días sin saber nada son un suplicio. ¿Perderán la documentación?, ¿Les robarán?, ¿Se quedarán sin dinero? ¿Pasarán hambre?. Y millones de cosas que nunca te contarán. Y si te las cuentan, peor. No sabes que prefieres. Todos los consejos que le hemos dado no sirven, la propia experiencia es lo que enseña. Porque, aunque les preparemos para determinadas cosas que nos han pasado también a nosotros, surgirán otras que nosotros no hemos vivido, que tendrán que experimentar ellos, o no habrá sido suficiente para prevenirles. Algunos consejos les ayudarán y en cambio, otras veces, la experiencia de otro amigo, los consejos de otro amigo, son los que les servirán (aunque a veces sea el mismo que le has dado tu).

LIBRE

La semana se pasa rapidísimo, sin darme cuenta. Madrugar, trabajar, recoger niños, cena, dormir.
Afortunadamente hay pinceladas de vez en cuando que rompen la rutina, nos distraen la vida que nos toca vivir. Como decía hoy una compañera, todavía tenemos que dar las gracias por tener trabajo. Pero ¿A quién?. Está claro que siempre se encuentran situaciones peores e incluso mucho peores que las que podamos pasar. Pero es verdad que no me falta lo principal, así que ¡Chitón!. Aunque de vez en cuando me apetezca en un acto de rebeldía juvenil, dar unos cuantos saltos, portazos, gritos, risas alocadas y palmadas, correr sin destino, llorar, cantar o cualquier otra expresión de emoción tan sólo para sentirme libre de todo lo que implica nuestro mundo de adultos responsables.

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La semana se pasa rapidísimo, sin darme cuenta. Madrugar, trabajar, recoger niños, cena, dormir.
Afortunadamente hay pinceladas de vez en cuando que rompen la rutina, nos distraen la vida que nos toca vivir. Como decía hoy una compañera, todavía tenemos que dar las gracias por tener trabajo. Pero ¿A quién?. Está claro que siempre se encuentran situaciones peores e incluso mucho peores que las que podamos pasar. Pero es verdad que no me falta lo principal, así que ¡Chitón!. Aunque de vez en cuando me apetezca en un acto de rebeldía juvenil, dar unos cuantos saltos, portazos, gritos, risas alocadas y palmadas, correr sin destino, llorar, cantar o cualquier otra expresión de emoción tan sólo para sentirme libre de todo lo que implica nuestro mundo de adultos responsables.

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