Ser Madre… de adolescentes

De repente te das cuenta, te has montado en el coche con tu hija, se acaba de sacar el carné de conducir y vas sentada en el asiento de copiloto, moviendo involuntariamente los pies y mordiéndote la lengua para no gritar. Dos gotas de sudor por la espalda y rezando para que no se interponga ningún agresivo en el camino.
Al día siguiente le dejas las llaves y la lista de la compra. Mientras, te vas a Ikea con tu marido a buscar unas asas para los armarios, en un momento  se te ha pasado la mañana y  miras el móvil: dos llamadas perdidas de tu hijo, sabes que se ha montado en el coche con tu hija. Aún no has comprado las asas, a pesar de haber recorrido prácticamente toda la tienda y llevar el carro lleno de cosas y una lista interminable de paquetes de “hágaloustedmismo” pendiente de recoger en la parte del final de la tienda. Llamas al móvil y nadie contesta, ni uno, ni otro, tampoco en casa… ¿Qué habrá pasado? ¿Habrán tenido un accidente ? ¿Se encuentran conscientes, heridos, solos?…
Cuando llegas a casa el coche está en su sitio, la compra hecha y los adolescentes alegres escuchando música bajo sus cascos , mirando de frente a la pantalla de ordenador uno, tomando el sol en la terraza el otro.

Ha llegado el verano, fín del curso y comienzo de los viajes de interrail: 20 días sin poder ver a tu hija. Ahora existen los móviles, whatsapp y skype, pero a pesar de ellos, o precisamente por ellos, dos días sin saber nada son un suplicio. ¿Perderán la documentación?, ¿Les robarán?, ¿Se quedarán sin dinero? ¿Pasarán hambre?. Y millones de cosas que nunca te contarán. Y si te las cuentan, peor. No sabes que prefieres. Todos los consejos que le hemos dado no sirven, la propia experiencia es lo que enseña. Porque, aunque les preparemos para determinadas cosas que nos han pasado también a nosotros, surgirán otras que nosotros no hemos vivido, que tendrán que experimentar ellos, o no habrá sido suficiente para prevenirles. Algunos consejos les ayudarán y en cambio, otras veces, la experiencia de otro amigo, los consejos de otro amigo, son los que les servirán (aunque a veces sea el mismo que le has dado tu).

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Van 19

Hace solamente 19 años, una tarde lluviosa de Carnaval. De blanco, con ramo y una sonrisa en la mirada, una mirada llena de ilusión y anhelo. Proyectos y sueños. Miedo e incertidumbre.
Sólo puedo decir que firmaría por otros 19 más.

Gracias por los años de convivencia, de compartir alegría, sufrimiento, pasión… por los años de construir juntos lo que somos, una familia. Por hacer de cada momento de nuestra vida instantes únicos de felicidad. Por nuestros hijos.

Desorden

 

De verdad, muchas gracias a todos los que me rodean por su GRAN TOLERANCIA al DESORDEN. Eso sí , tengo que disculparme y pedir compresión por mi INTOLERANCIA al DESORDEN de los demás, mi desorden lo llevo bien. En realidad no es desorden, es un aplazamiento hasta encontrar el día en que mentalmente soy capaz de tirar a la basura o guardar determinados papeles, es un amontonamiento aleatorio pero uniformado de archivos. Es una falta de tiempo. Es pereza mental, cansancio.

Esto de la tolerancia es una gran virtud.

Se puede extender a todos los aspectos de la convivencia. Ese es uno de  los secretos de poder convivir y relacionarse: tolerar 

Yo toleraré cierto DESORDEN de los demás ya que a mí me lo toleran.

La Familia

No puede dejar de asombrarme los dos hermanos que tengo y su capacidad creativa, sintética y crítica. Gonzalo y Ana Cristina .Realmente me siento orgullosa de ambos y , cada uno en su estilo aportan al este mundo blogguero actualidad, intelecto, belleza y entretenimiento. ¿Se puede pedir más?.
Aunque realmente no me extraña nada, ya que son astillas de su Madre y su Padre. Dos personas inteligentes, sensibles y creativas.
¡¡ Gracias papis por vuestra herencia!!
Supongo que algo me habrá llegado a mí, aunque se haya desvirtuado por el mundo de la ciencia, soy de la opinión que el médico debe ser un gran humanista, inteligente, sensible y creativo. Y a eso aspiro.